viernes, 7 de mayo de 2010

Leyendas del Norte Argentino


La Luz Mala



La infancia nos deja recuerdos que nos acompañan siempre. Las historias que nos contaba mi abuelo, entre tazas de café con leche y pan con manteca, hacían que las tardes de invierno, luego de la escuela, fueran mágicas.
Mi abuelo Luis era hombre de campo y en su juventud, trabajó como peón en el norte argentino. Desde la soledad de los cerros y la oscuridad de la noche en las quebradas, nos trajo esta historia:

... Dicen los paisanos, que en las noches de la estación seca, se puede ver entre los cerros, muy cerca del horizonte, una luz brillante, que parece flotar y moverse a ras del suelo. La luz mala, la llaman. Son almas en pena que en la oscuridad del campo, claman por el descanso eterno... Son los espíritus de los muertos que no han recibido cristiana sepultura.
Aquellos que la han visto, dicen que a veces está quieta, como esperando...y a veces persigue al caminante solitario. No se puede pelear contra la luz mala, no se puede tocar la tierra que ella ilumina.
Si se te aparece, si la luz mala te alcanza, hay que morder la vaina del cuchillo y rezar una oración. Rezar para que el difunto descanse en paz.

Los años y la ciencia, me dieron la explicación de la leyenda de la luz mala. Lo cierto es que las luces son reales. En la actualidad, se acepta que el fenómeno tiene su fundamento en los llamados fuegos fatuos: fosforescencias producidas por la descomposición de materias orgánicas sobre el suelo o enterradas a poca profundidad..
La justificación científica no ha podido quitar de mi memoria la emoción del relato. En el norte, la luz mala continúa asustando a los paisanos desprevenidos, y es luz eterna en los versos de Rafael Obligado:


Súbito brilla a lo lejos,
una luz... la luz maldita
cuya historia nunca escrita
saben jóvenes y viejos.
Védla: lanza mil reflejos;
se detiene y humo exhala;
incendia el campo, resbala
retorciéndose maligna,
y cada uno se persigna,
murmurando: "La luz mala!"


La Luz Mala, 1883 (fragmento)

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